lunes, 10 de septiembre de 2012

~ Su gracia os es suficiente

Comparándolo siempre con una pequeña niña, su madre le paga clases de piano. Lo que la madre hace es pagar la deuda completa para que la hija practique y aprenda a tocar piano. Que ella vaya a clases no le devolverá el dinero a su mamá ni el tiempo al maestro de la clase, pero sí hará que la paga valga la pena. Lo que la madre requiere de la hija es que se esfuerce por aprender, que lo haga con el mejor ánimo y que tiempo después se puedan ver sus frutos en algún concierto o algo por el estilo. 
De la misma forma se puede entender el sacrificio expiatorio. Lo que Jesús hizo es saldar toda nuestra deuda, haciendo así que no debamos sufrir por nuestros pecados. Lo que él requiere es que le seamos obedientes y fieles. Esto no le devolverá ni el tiempo, ni el esfuerzo, ni la sangre, ni nada, pero sí hará que el sufrimiento valga la pena, para finalmente ver nuestros frutos en el día a día. Además, la gracia de Cristo no es "la luz del final del túnel" sino que es la iluminación EN el túnel. 
La maravilla del aprendizaje, el conocimiento y el Amor del Salvador 

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