Hace ya un tiempo que quiero escribirte, contarte todo lo que pasa por mi mente. Pero no de esta manera, no tan anónimo, sino de una manera que alcance a tocar cada parte de tu mente y cada fibra de tu corazón; acariciar tu alma con un suspiro y hacerte recapacitar de todo lo que alguna vez creías verdad.
Eran las 8 de la noche cuando te vi entrar con tu vestido azul, venías combinando cada paso con el movimiento de tus manos y no dejabas de sonreír. Como siempre tu guitarra al hombro y tus uñetas en la boca, típico de ti. Yo no podía contenerme estando de pie en la cancha mientras te veía llegar, eras mi mejor amiga y mis pensamientos se volvían locos cerca tuyo. Yo soy el de las fotos, y recuerdo haber sacado mi cámara justo en el momento en que llegabas para capturar tu azul profundo con mi rojo alarmante; Te veías tan cansada de tanta celebración, un dieciocho de Septiembre no deja a nadie de pie sin haberle dado una dura batalla, pero tu estabas feliz, te encantaban esas cosas.
Por mi parte estaba ayudando a las personas a servirse comida, a organizar los juegos y cuidar de los más pequeños. "¿Falta mucho para las empanadas?" preguntaban todos, pero tu les respondías con una sonrisa gentil y decías que llegarán cuando tengan que llegar.
Es probable que no recuerdes nada de esto, pero para mi se me hace fácil, es tan fácil recordarte alegrando a tu familia y sonriendo al son de una buena cueca. Me volvías loco.
Al final de la noche logramos una increíble conversación que únicamente se vio interrumpida por tu novio que llegó a alejarte de mi y de nuestro momento tan agradable. Sabía que no estábamos juntos, pero soñar se me daba fácil. A lo largo del tiempo seguimos perdiéndonos, porque cuando al fin estás libre de ataduras y dispuesta a quererme, yo me involucro con alguien más y viceversa. ¿Cuándo coincidiremos?
Quizá pronto sea el día que volvamos a encontrarnos, y no para simplemente tomar un helado y hablar del clima, sino que encontrarnos, como lo hacen las constelaciones, con explosiones y fuegos artificiales, con colores, formas y sonidos extravagantes, encontrarnos para no volver a perdernos. O quizá perdernos, pero de la mano, para perdernos en las infinidades del éxtasis y disfrutar de las instalaciones inmediatas del placer eterno.
domingo, 25 de diciembre de 2016
Enamórate de mi
Si tuviera que pedirte algo sería que te enamoras de mí. Enamórate de mis noches y mis días, de mis rosas y espinas, enamórate de mis risas y enojos, de mis aceleraciones y mis pausas. Espero que te enamores de mis peinados y mis chasconeadas, de mis labios pintados y los partidos, de mis ojos delineados y los días sin maquillaje. Enamórate de mis uñas y mis dedos huesudos, de mis piernas extrañas y mis pies nerviosos. Enamórate de mis manos ásperas y de su suave caricia, de mis mordidas y mis besos. Enamórate de mis llantos y mis cantos, de mis afinaciones y mi desentonar gracioso. Enamórate de mi ruido y mi silencio. Enamórate de mi alisado y mi encrespado, de mis días azules y mis días amarillos. Enamórate de como camino y como me río. Enamórate de mis cuentos y mis historias, de mis escritos y mis borradores. Enamórate de quien soy y quién no soy. Enamórate de mis bailes y mis tropiezos, mis aciertos y errores, mis éxitos y fracasos. Enamórate de mis fortalezas y debilidades, mis altos y bajos, mi ansiedad y mi OCD. Enamórate de mis besos para darte más, de mis caricias para hacerte más, de mi paciencia para tenerte más y de mi comida para darte más. Enamórate de mi; y te aseguro que de ti amaré hasta tu suspiro.
~Adiós
Así es como se evapora el perfume gastado de tu indiferencia. Nadie tiene el repuesto, ni la respuesta. Alguna vez alguien mencionó que el mayor destructor de ilusiones era el mismo engaño que el tiempo hacía creer, "pronto sentirás". Pero el pronto más cercano de la existencia se vuelve eternamente difuso ante la mera posibilidad de una ruptura. Traicionada tu silueta con las figuras que la mente desdibuja detrás de seres esquizofrénicos inconfundibles. Llenos de amargura por tu recién descubierto panorama. Adiós dice la luna, que te miraba acurrucado cada noche. Adiós dice la estrella que te guiaba paso a paso en trastabillados callejones de hielo. Adiós dice la aurora que baña tu recuerdo con inconfundible rastro de hielo, frío como la huella que queda tras tu pasada. Gracias por llegar, por quedarte y por marcharte. Continuar con tus capítulos en otro libro es el favor más grande que puedes hacer. Somos el mismo puzzle con imágenes diferentes. Así de simple, adiós dice la primavera, aguardando a su enamorado invernal; ese que de coincidir, la eternidad los acompañaría por imposible que suena a la razón.
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