domingo, 25 de diciembre de 2016

18.09.2010

Hace ya un tiempo que quiero escribirte, contarte todo lo que pasa por mi mente. Pero no de esta manera, no tan anónimo, sino de una manera que alcance a tocar cada parte de tu mente y cada fibra de tu corazón; acariciar tu alma con un suspiro y hacerte recapacitar de todo lo que alguna vez creías verdad.
Eran las 8 de la noche cuando te vi entrar con tu vestido azul, venías combinando cada paso con el movimiento de tus manos y no dejabas de sonreír. Como siempre tu guitarra al hombro y tus uñetas en la boca, típico de ti. Yo no podía contenerme estando de pie en la cancha mientras te veía llegar, eras mi mejor amiga y mis pensamientos se volvían locos cerca tuyo. Yo soy el de las fotos, y recuerdo haber sacado mi cámara justo en el momento en que llegabas para capturar tu azul profundo con mi rojo alarmante; Te veías tan cansada de tanta celebración, un dieciocho de Septiembre no deja a nadie de pie sin haberle dado una dura batalla, pero tu estabas feliz, te encantaban esas cosas.
Por mi parte estaba ayudando a las personas a servirse comida, a organizar los juegos y cuidar de los más pequeños. "¿Falta mucho para las empanadas?" preguntaban todos, pero tu les respondías con una sonrisa gentil y decías que llegarán cuando tengan que llegar.
Es probable que no recuerdes nada de esto, pero para mi se me hace fácil, es tan fácil recordarte alegrando a tu familia y sonriendo al son de una buena cueca. Me volvías loco.
Al final de la noche logramos una increíble conversación que únicamente se vio interrumpida por tu novio que llegó a alejarte de mi y de nuestro momento tan agradable. Sabía que no estábamos juntos, pero soñar se me daba fácil. A lo largo del tiempo seguimos perdiéndonos, porque cuando al fin estás libre de ataduras y dispuesta a quererme, yo me involucro con alguien más y viceversa. ¿Cuándo coincidiremos?
Quizá pronto sea el día que volvamos a encontrarnos, y no para simplemente tomar un helado y hablar del clima, sino que encontrarnos, como lo hacen las constelaciones, con explosiones y fuegos artificiales, con colores, formas y sonidos extravagantes, encontrarnos para no volver a perdernos. O quizá perdernos, pero de la mano, para perdernos en las infinidades del éxtasis y disfrutar de las instalaciones inmediatas del placer eterno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario