Hace ya un tiempo que quiero escribirte, contarte todo lo que pasa por mi mente. Pero no de esta manera, no tan anónimo, sino de una manera que alcance a tocar cada parte de tu mente y cada fibra de tu corazón; acariciar tu alma con un suspiro y hacerte recapacitar de todo lo que alguna vez creías verdad.
Eran las 8 de la noche cuando te vi entrar con tu vestido azul, venías combinando cada paso con el movimiento de tus manos y no dejabas de sonreír. Como siempre tu guitarra al hombro y tus uñetas en la boca, típico de ti. Yo no podía contenerme estando de pie en la cancha mientras te veía llegar, eras mi mejor amiga y mis pensamientos se volvían locos cerca tuyo. Yo soy el de las fotos, y recuerdo haber sacado mi cámara justo en el momento en que llegabas para capturar tu azul profundo con mi rojo alarmante; Te veías tan cansada de tanta celebración, un dieciocho de Septiembre no deja a nadie de pie sin haberle dado una dura batalla, pero tu estabas feliz, te encantaban esas cosas.
Por mi parte estaba ayudando a las personas a servirse comida, a organizar los juegos y cuidar de los más pequeños. "¿Falta mucho para las empanadas?" preguntaban todos, pero tu les respondías con una sonrisa gentil y decías que llegarán cuando tengan que llegar.
Es probable que no recuerdes nada de esto, pero para mi se me hace fácil, es tan fácil recordarte alegrando a tu familia y sonriendo al son de una buena cueca. Me volvías loco.
Al final de la noche logramos una increíble conversación que únicamente se vio interrumpida por tu novio que llegó a alejarte de mi y de nuestro momento tan agradable. Sabía que no estábamos juntos, pero soñar se me daba fácil. A lo largo del tiempo seguimos perdiéndonos, porque cuando al fin estás libre de ataduras y dispuesta a quererme, yo me involucro con alguien más y viceversa. ¿Cuándo coincidiremos?
Quizá pronto sea el día que volvamos a encontrarnos, y no para simplemente tomar un helado y hablar del clima, sino que encontrarnos, como lo hacen las constelaciones, con explosiones y fuegos artificiales, con colores, formas y sonidos extravagantes, encontrarnos para no volver a perdernos. O quizá perdernos, pero de la mano, para perdernos en las infinidades del éxtasis y disfrutar de las instalaciones inmediatas del placer eterno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario