lunes, 27 de mayo de 2019

Clavado en mi Mente

Desde hace días que quiero escribirte, retratarte en palabras de la misma manera en que te apareces sin descanso en mis sueños. Quiero contarte cómo es que invades mis pensamientos y te apoderas de todo el esfuerzo que he hecho en borrarte de todo.
Ahí te paras frente a mi, con tu sonrisa tonta, extendiéndome la mano para acompañarte a pasear. Me dices que sólo daremos una vuelta, y todas las otras vueltas vienen a mi mente. Esas vueltas en las que llevábamos pizza en las manos, las vueltas por fuera del colegio, las vueltas por tu casa, las vueltas por la mía. Vienen a mi memoria todas esas ocasiones en las que estudiamos juntos, compartimos juntos, comimos juntos y nos reíamos de nuestra complicidad. Ya no me cuesta pensar en todas esas veces que todo estaba mal, pero llegabas a iluminar mi mente, para hacerla más tranquila y serena.
No va a pasar mucho tiempo antes que el recuerdo vivo del contacto de tu piel con la mía vuelva a encender mis sentidos, y en ese momento, recién en ese momento, sabré que ya es muy tarde, porque habré caído nuevamente.
Mi único consuelo es que, a pesar de cualquier sentimiento que puede hacer crecer, tu acto vuelve a ser el mismo de siempre; aparentas tranquilidad, cuando en verdad, solo tienes una tormenta entre manos y viene la misma rutina a destrozarme las ilusiones y atormentas mis recuerdos, para hacerme entender que esa no soy yo... otra vez.

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