No se nada en este preciso instante. No importa nada de lo que diga, porque es eso, palabras de impacto, palabras que marcan tu momento. Y esa palabra que mencionó en algún momento me hizo recordar todas las cosas que ya habíamos hecho en alguna ocasión anterior.
No recuerdo ni qué me dijo, sólo recuerdo estar rodeada de palabras y de olores, de frío y de emociones... pero entre todo ese enredo de diálogos y discursos sin importancia, sus ojos me dijeron lo que su boca ha callado, era tan claro adivinar -más que adivinar, ver- lo que en el fondo quería decir. No pude prestar atención más de los segundos que él dispuso a ofrecer, fue un momento fugaz y alocado, uno que desde siempre alguien había imaginado, cuando ese alguien es el mismo que aparece cada mañana frente a mi en el espejo, sabiendo cosas que no sabía el día anterior, imaginando cosas que antes no se suponían estar en la mente de aquel perverso y maravilloso creador. No sé de quien hablaba, pero él mismo respondió a la única interrogante que en ese momento surgía. Era evidente que su mente pedía a gritos estar conectada de otra manera con la que se suponía era la mía.
Lo triste de todo es tener que despertar cada vez sabiendo que las cosas que crees que pasan, las cosas que esperas que pasan... solo pasan en tu cabeza.

me gusto mxo !
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