Dormía, dormía y dormía... hasta que vino el príncipe Felipe. Todo un apuesto caballero, a rescatarla del horrible hechizo que la apresaba. Vino un día y la despertó con su beso de amor verdadero. "Y fin"
¿Pero alguien sabía lo que pasaba realmente por la cabeza de Aurora?
Desde niña, Aurora había soñado con su príncipe azul, siempre intentando imaginar cómo sería aquel encuentro mágico con el que sería su verdadero amor. Cada noche escribía en una pequeña libreta las cosas que habían pasado en su día. Parte de la rutina de la libreta incluía marcar en una esquina la respuesta a la común pregunta: "¿Ya lo conociste?" A la que hasta hace poco aun respondía negativamente.
Una noche, tuvo un sueño hermoso. En él se imaginó danzando a la luz de la luna, ella y su príncipe querido. Él la besaba en la frente y luego la miraba directamente a los ojos. Luego de un largo rato bailando al ritmo de un vals, él se inclinaba en una rodilla y comienza su gran discurso: "Aurora, sé que solo hemos bailado esta noche, sé que no me conoces pero... me harías el honor de...." Y ahí despertó.
Muchas fueron las mañanas en las que despertaba deseando seguir durmiendo. Siempre comenzaba de la misma manera, siempre terminaba también de la misma forma. Siempre veía a su príncipe amarla, siempre sentía la curiosidad de conocer más de él. La historia desde este punto se hace conocida; Él le dice "Ya nos habíamos conocido antes, (...) una vez en un sueño" Todos conocen esa parte... La parte que no todos saben, es la que vivió Aurora después de pincharse el dedo y antes que Felipe la rescatara... Su historia dentro del hechizo.
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