miércoles, 27 de febrero de 2013

La bibliotecaria

Ahí está él. Cada día a las 9:45. Como siempre, llevando su chocolate caliente en el vaso térmico que se compró en la tienda del frente. Tiene esta vez la corbata desabrochada, ya van tres veces esta semana, debe ser un miércoles difícil. Ese pantalón se le ve espectacular, justo a la medida. ¿Volverá esta tarde? siempre se sienta en la banca del centro de la plaza a leer libros, solo que cuando llegan sus amigos lo esconde. ¿Qué tienen de malo los libros? En uno de los que hace poco leí el protagonista le dice a su hija que cada libro guarda memorias del momento en los que los leemos... eso he hecho hasta hoy, leer y vivir de libros. ¿Les conté que trabajo en una biblioteca? Es uno de los mejores trabajos que he tenido, luego de terminar la universidad me mudé a Scoth, un pueblito cerca de la ciudad en la que crecí. Mamá solía decirme tantas hermosas cosas de este lugar, tuve que venir. La biblioteca por lo general está ordenada y en silencio, excepto por los días en los que vienen escritores a lanzar sus libros, este lugar se transforma en una pasarela de lectores; es realmente impresionante, no sabía que a tanta gente le gustara leer, menos en este lugar, donde pareciera haber más compradores de libros que pobladores, pero está bien para mi. La semana pasada vino una muchacha con su esposo, habían escrito un libro juntos y querían regalar algunos a la biblioteca, para poder prestarlos. Se veían hermosos juntos, como si estuvieran destinados a amarse. Ella tenía la sonrisa más verdadera que he visto en mi vida, de esas sonrisas que solo se logran al sentir amor. Él por su parte, era el de los ojos lindos que había venido hace unos años con un amigo, compraron un par de libros y se fueron, él siempre fue muy simpático, era de esperar que terminaran estando juntos, dadas las condiciones en las que vivían, ambos escritores, no era de extrañar que hicieran click en algún momento. Esta semana llegaron libros nuevos, la mayoría de romance y algunos de misterios policiales. Últimamente habían llegado solamente novelas de drama, suspenso y acción. Espero que ahora las personas sigan comprando libros, de eso depende mi vida. Uno muy interesante que empecé a leer hace poco, es de la chiquilla de la que estaba hablando hace poco, escribe muy bien. Lo mejor es que escribe historias de amor, especial para mi, me encantan. Hablando de comedias románticas, debo clasificar los nuevos títulos en la estantería nueva, la única de madera. Las otras estanterías eran de un frío metal, no se conectaban para nada con la cálida sensación de leer. Cuando le dije a mi jefa que debíamos empezar a cambiar las estanterías, solo dijo "¿Acaso tu cabeza de una niñita de 22 años no sabe que no hay dinero estos días?" Luego de una tarde hablando de lo mismo, accedió comprar una para poder tenerme feliz, aunque no lo admita, la señora Leonor me tiene mucha estima, aun a sus 60 años, le gusta como trabajo. -No puedo creer cómo lograste convencerme querida, a una vieja como yo no se le hace cambiar de opinión fácilmente. -Solo le dije lo mucho que amo leer cerca de una estantería llena de libros, y simplemente vio mi cara y dijo que si -Pero muchacha, esa carita tan tierna que tienes, ¿Cómo decirle que no? -¿Disculpe, cuánto vale este libro? -Espera querida... Joven, ese libro aun no está clasificado porque acaba de llegar, si le interesa, vuelva en la tarde. -Gracias señora. ¡Tenga un buen día! -Gracias a usted joven. ¡La Señora Leonor acaba de hablar con él. Mientras hablaban no pude dejar de mirarlo, creo que hasta lo notó, pero no me importa, bueno la verdad si me importa. Lo bueno es que probablemente vuelva esta tarde, esa es mi oportunidad. ¿Qué voy a decir?

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