jueves, 28 de febrero de 2013

Ojos de miel

Entrega completada. Cada vez que vengo a darle un paquete ella me mira, pero no me ve. Tiene ojos color miel, ojos profundos, ojos asertivos, decisivos, impenetrables. Llevo años viniendo a este lugar y siempre resulta la misma dinámica: Hola, traigo un paquete para Amelia; Si, soy yo, déjalo aquí y lo firmo. Listo, Entrega completada.
Hace unos días intenté escribir en el recibo algo lindo, pero noté que para firmar solo toca el papel y luego lo escribe. Nunca lo mira directamente. Intenté luego otra cosa, le puse un color diferente a su nombre, pero nada. Trato, trato y no funciona. Sus ojos aun así me cautivan como amanecer, como colores brillantes tras días nublados. Tiene incluso un aroma a flores, un olor que aprieta con fuerza y luego suelta con dulzura. Su pelo cae de forma diferente cada vez que la veo, desde una cola bien peinada, hasta un tomate desordenado. Su cabello castaño no tiene comparación, hacen juego con sus ojos miel. Tiene manos finas y delicadas que a pesar de su apariencia, afirman como ninguna. Me tiene loco todo su ser, sus ojos principalmente.
Hoy es el día en que todo cambiará. Llevaré flores, de seguro no se resistirá porque llevo sus favoritas, Amelias. Raro o no, ni si quiera las miró. Comienzo a pensar que todo es por culpa mía. Ella no me quiere simplemente, por eso rechaza todo tipo de estímulo. A no ser que.... No, imposible.
Último intento, un libro decorado y con su nombre en la cubierta, para que escriba todos sus pensamientos y todo lo que ve en el resto. Esta vez, le hablaré directamente.
-Amelia, tengo un regalo para ti.
-Hola, ¿Un regalo? ¡Gracias!
-Pon tus manos y cierra los ojos
-¿Así está bien?
-Perfecto, ahora ábrelos.
-¿Qué es?
-¿Qué, no lo ves?
-Desde que nací no veo nada, pero no te preocupes, aprendí a vivir así. Cada vez que entras a la tienda siento tu aroma, por eso te reconozco, cada vez que me entregas la boleta para firmar, siento el calor de tus manos, por eso puedo luego firmarla. Cada vez que te vas dejas un aroma que deambula por todo el salón hasta ya no sentirse más. Cada vez te extraño y espero que mi mamá me mande el paquete semanal que le pedí, solo para sentirte entrar. Todo cambió cuando llegaste con las Amelias, mis favoritas, a pesar de lo hermoso que todos decían que eran, yo sólo las olía y tocaba. A pesar del detalle del libro, no puedo verlo. Pero una cosa estoy segura, no necesito verte para poder quererte.
Fue en ese instante que todo cobró un sentido singular. Nunca sucedió algo extraño conmigo, era ella que tenía un secreto, era yo el que debió hablarle primero de lo que sentía. Ella sentía lo mismo pero estaba confundida. La amo, de una manera loca y desenfrenada, la amo por decirme todo lo que ella es, la amo por ser especial, por ser singular. La amo por no verme, pero sentirme en todo lo demás, la amo porque es ella, y porque soy yo, porque juntos.. somos uno.

miércoles, 27 de febrero de 2013

La bibliotecaria

Ahí está él. Cada día a las 9:45. Como siempre, llevando su chocolate caliente en el vaso térmico que se compró en la tienda del frente. Tiene esta vez la corbata desabrochada, ya van tres veces esta semana, debe ser un miércoles difícil. Ese pantalón se le ve espectacular, justo a la medida. ¿Volverá esta tarde? siempre se sienta en la banca del centro de la plaza a leer libros, solo que cuando llegan sus amigos lo esconde. ¿Qué tienen de malo los libros? En uno de los que hace poco leí el protagonista le dice a su hija que cada libro guarda memorias del momento en los que los leemos... eso he hecho hasta hoy, leer y vivir de libros. ¿Les conté que trabajo en una biblioteca? Es uno de los mejores trabajos que he tenido, luego de terminar la universidad me mudé a Scoth, un pueblito cerca de la ciudad en la que crecí. Mamá solía decirme tantas hermosas cosas de este lugar, tuve que venir. La biblioteca por lo general está ordenada y en silencio, excepto por los días en los que vienen escritores a lanzar sus libros, este lugar se transforma en una pasarela de lectores; es realmente impresionante, no sabía que a tanta gente le gustara leer, menos en este lugar, donde pareciera haber más compradores de libros que pobladores, pero está bien para mi. La semana pasada vino una muchacha con su esposo, habían escrito un libro juntos y querían regalar algunos a la biblioteca, para poder prestarlos. Se veían hermosos juntos, como si estuvieran destinados a amarse. Ella tenía la sonrisa más verdadera que he visto en mi vida, de esas sonrisas que solo se logran al sentir amor. Él por su parte, era el de los ojos lindos que había venido hace unos años con un amigo, compraron un par de libros y se fueron, él siempre fue muy simpático, era de esperar que terminaran estando juntos, dadas las condiciones en las que vivían, ambos escritores, no era de extrañar que hicieran click en algún momento. Esta semana llegaron libros nuevos, la mayoría de romance y algunos de misterios policiales. Últimamente habían llegado solamente novelas de drama, suspenso y acción. Espero que ahora las personas sigan comprando libros, de eso depende mi vida. Uno muy interesante que empecé a leer hace poco, es de la chiquilla de la que estaba hablando hace poco, escribe muy bien. Lo mejor es que escribe historias de amor, especial para mi, me encantan. Hablando de comedias románticas, debo clasificar los nuevos títulos en la estantería nueva, la única de madera. Las otras estanterías eran de un frío metal, no se conectaban para nada con la cálida sensación de leer. Cuando le dije a mi jefa que debíamos empezar a cambiar las estanterías, solo dijo "¿Acaso tu cabeza de una niñita de 22 años no sabe que no hay dinero estos días?" Luego de una tarde hablando de lo mismo, accedió comprar una para poder tenerme feliz, aunque no lo admita, la señora Leonor me tiene mucha estima, aun a sus 60 años, le gusta como trabajo. -No puedo creer cómo lograste convencerme querida, a una vieja como yo no se le hace cambiar de opinión fácilmente. -Solo le dije lo mucho que amo leer cerca de una estantería llena de libros, y simplemente vio mi cara y dijo que si -Pero muchacha, esa carita tan tierna que tienes, ¿Cómo decirle que no? -¿Disculpe, cuánto vale este libro? -Espera querida... Joven, ese libro aun no está clasificado porque acaba de llegar, si le interesa, vuelva en la tarde. -Gracias señora. ¡Tenga un buen día! -Gracias a usted joven. ¡La Señora Leonor acaba de hablar con él. Mientras hablaban no pude dejar de mirarlo, creo que hasta lo notó, pero no me importa, bueno la verdad si me importa. Lo bueno es que probablemente vuelva esta tarde, esa es mi oportunidad. ¿Qué voy a decir?

Ay mi reina

Que linda era ella. Sus ojos reflejaban la sonrisa más interna que tenía. Esa sonrisa que quizá no estaba en su rostro. Esa que simplemente se dejaba ver cuando una lágrima caía por su enrojecida mejilla.
 "Cariño mío, debo decir que eres admirable"
La fuerza con la que tomaba una determinación la hacía surgir de entre la niebla. Es por eso que se ganó la confianza de muchos súbditos. La reina era espectacular en el más amplio sentido de la palabra. Tenía un reino que cuidar y un castillo que organizar, pero siempre dejaba un tiempo para meditar. La muy festejada mandataria no supo qué hacer cuando en su fortaleza irrumpió un valiente caballero. Valiente para el resto, porque para ella era una simple molestia. Un tiempo a solas es lo que su mente le pedía, pero lo que este caballero no entendía, era la angustia que hacía sentir a dicha mujer.
Querida alteza, no puedo más que expresar mi gratitud hacia usted; Posee un vasto ejército como para declarar la guerra a mi pueblo tras noches de interrupciones a su hora de meditación, Tiene reinos aliados que fácilmente desplegarían sus caballeros para apagar la fiesta que he traído por horas; Sin embargo no lo ha hecho, ha estado serena, ¿A qué se debe majestad?
Muchas posibles respuestas abundaban la cabeza de la reina, sin embargo se limitó a recitar el más antiguo de los proverbios de su región: "Cuando a un mono quieres callar, aplausos no le debes dar". Atónito el príncipe se alejó de los parajes de ella, atónito y sin pensamientos.
Pasaron días y semanas, y del príncipe no se volvió a saber. Pasaron meses de intriga que del caballero no se pudo conocer. Cuando la dama entendió finalmente qué era lo que había pasado por su mente se puso de pie y corrió. No sabía a qué lugar correría, tampoco si sus tacones lo permitirían. Lo que sí sabía y con fuerza en su mente repetía era la dicha que imaginó, que al encontrar a su príncipe él regresara, porque su vida de eso dependía, de esa simple mirada, de esa simple mueca, un simple parpadeo, ella en sus ojos.
Nunca pudo encontrar al romeo de su historia de amor. Él se había ido sin ningún destello de volver. Ella calló y volvió a meditar.
Un día volvió a escuchar la tenue voz. "Querida mía, cuánto te he extrañado". Al voltear su sonrisa volvió a brillar el casco de aquel rufián que, sin lujo de detalles, la había conquistado solo por haberla amado.

martes, 12 de febrero de 2013

Estás loca...

-Lilo, ¿Por qué estás tan mojada? -Es día de sandwich... Cada jueves le doy a pato el pez un sandwich de mermelada. -¿Pato es un pez? - Y Hoy no hay mermelada!! y entonces mi hermana me dijo que le diera un sandwich de atún, no le puedo dar a pato atún!, tú ¿Sabes lo que es atún? -¿Pez? -Es pez!, si pato come pez sería una abominación. Llegué tarde por ir a la tienda por mermelada porque sólo había ese, ese TONTO ATÚN! -Lilo, Lilo, ¿Por qué es tan importante? -Pato controla el clima