lunes, 5 de octubre de 2015

1:50am

Yo de verdad que ya no sé qué hacer, porque pareciera que el amor es alérgico a mis letras. Nada parece funcionar cuando escribo y ninguna sonata romántica sale de mis aturdidos dedos. Mi cerebro aún quiere contar la historia del primer beso de aquella joven tan desaliñada del edificio amarillo; aún mis intenciones de contar la historia de cuando la misma joven se enamoró perdidamente por unos 3 días. Nada parece brotar de dos dedos bien regordetes, que ni con ejercicio cambian.  
Me han dicho que la inspiración solo ataca a quienes están trabajando, pero resulta que de tanto trabajar, ya no me queda tiempo para contar las anécdotas escondidas de tal extraordinaria aventurera. 
Primero lo primero, nadie puede explotar de tantas letras, pero la cajita donde se guardan se puede romper, ahí queda la escoba. De verdad necesitamos cajas más seguras. 
Segundo, necesitamos más ideales. Necesitamos gente que crea que puede ser protagonista, testigos ya hay varios, ¿alguien se casa? 
Tercero, las historias siempre tienen un gancho de verdad, y diache que cuesta a veces no relatarla toda. 
Cuarto, life goes on. 










No hay comentarios:

Publicar un comentario