viernes, 16 de noviembre de 2018

La Noche de Estrellas

Llevaba tiempo imaginando ese día y esa fiesta, había repasado en mi mente las palabras y movimientos que haría, tenía aprendida toda una excusa para salir corriendo y tenía otra aún mejor para convencer a cualquiera de bailar conmigo.
Había decidido ir de amarillo, únicamente porque era el único vestido que pude encontrar. Decidí alisarme el pelo porque era más fácil que hacerme un peinado. Decidí pintarme las uñas allá, no para sorprender, sino porque no había alcanzado y no me había importado tanto. Decidí llevar los zapatos dorados porque eran cómodos para bailar y me hacían la altura precisa que me faltaba para no pisarme el vestido. Todo fue por casualidad, pero esa noche me demostró lo contrario. 
Llevaba años rogándole al universo no ser la que quedaba sola bailando porque nadie más duraba tanto, había rogado no tener que esconderme en el baño cuando sacaran fotos grupales porque así no tenía que buscar amigos de último Segundo. 
Esa noche fue diferente, porque me estabas mirando, exclusivamente a mi. Estabas sorprendido de verme tan linda, animado por tomarte fotos conmigo y un poco ruborizado por aceptar que en realidad nos encanta estar juntos. 
Esa fiesta fue diferente, porque nunca me tuve que ocultar tras una canción para expresar lo que de verdad sentía, nunca tuve que pretender gustar de una comida solo para no parecer extraña, ni tuve que simular ser parte de un mundo del que no soy. 
Esa noche fuimos tú y yo a pesar del resto, esa noche vivimos como si siempre hubiésemos estado ahí, parte de un todo y completamente a gusto. Esa noche no necesitábamos encajar con el resto, porque yo encajaba contigo y tú encajabas conmigo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario