miércoles, 9 de mayo de 2012

0:20

0:21 y el reloj corre a prisa, no considera la importancia de esperar a esas pequeñas que se quedan olvidadas en tu memoria.
0:22 y cada vez suena más fuerte el golpetear del viento contra mi ventana, a veces es difícil escuchar el ritmo de mis propios pensamientos
0:23 y ya suena nuevamente el tic toc de martirio, el tic toc de desenfreno, ese que pide a gritos una pausa para encontrarse con su amada en esta extraña causa llamada vida, extraña y comprometida
0:24 y yo no queda nada por decir, nada que hablar y hasta poco que comentar, poco importa ya si de verdad vienes o decides nunca volver.
0:25 y ni segura estoy de lo que digo, aunque no es nada raro, lo que digo a veces no tiene ni sentido
0:26 y tengo ya el mundo a mis pies, sin tener nada aún bajo control.
0:27 ¿qué día es ya? supongo que el anterior al próximo de tu partida.
0:28 y mi cerebro no lo soporta, un suave golpetear se transforma de a poco en una tortura
0:29 y tienes ganas de actuar, de saltar, reir y llorar, hasta que notas que las veces que has estado aqui sólo has perdido tu capacidad.
0:30 y el tiempo se nos acaba, ya no hay tiempo para risas ni palabras, ni llantos ni miradas
0:31 y se acerca cada vez más, como un fuego temible, como una gran ola que cubre toda esa superficie adornada de corales.
0:32 y ya no hay ideas, ni una vana sensación de locura, esa que muchas veces utilizamos a nuestro favor, para irnos de este lúgubre suplicio y volver llenos de calor
0:33 ese calor que emanaba del suelo, cuando porfin logramos aterrizar nuestros pensamientos
0:34 y simplemente se acaba, corre y comienza, se vuelve a terminar.

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