martes, 1 de mayo de 2012

Dreams about anything but all in fact, the second.

Hola, este es otro de mis sueños recurrentes. Preparados?
Siempre me pasa que estoy en la orilla de la playa -siempre yo como espectador pero mi otro yo como protagonista- y siento en mi cara la brisa marina, es un atardecer hermoso... hasta que llega la noche, la hermosa manta azul llena de estrellas, unas que otras más brillantes, la Luna, siempre glamorosa en lo alto con su brillo espectacular después de un día soleado. 
La brisa marina se transforma de a poco en la brisa noctura, esa helada, que cala hasta los huesos... sin embargo aparece detrás mio un joven, alto y apuesto, -bueno, nunca he visto su rostro pero algo me dice que si, es apuesto, porque lo siento así, huele bien- con un abrazo me siento ya más protegida, hablamos por un largo rato, siempre tomados de la mano, siempre mirándonos a los ojos, siempre con un toque de 'Te amo' y otro poco de 'Me amas', olores de calidez y ternura, que no se pueden explicar...
Toda la noche pasa, entre risas y caricias pero derepente ya no es el mismo lugar, ya no es la playa, es un sillón, una grande, de color café o burdeo, no lo noto bien, siempre está oscura la habitación, pero la tele está encendida aunque ni se está ocupando. Los amantes rebosantes de amor en una noche estrellada hablan sin parar, sin decir ni una sola palabra.
La mañana los alcanza, un sol radiante entra por le ventada de un living cálido pero con el aroma de una mañana húmeda, como si en la noche anterior hubiese estado lloviendo, lo único que encontré en el piso de esa casa fueron unos lentes, negros, no eran míos, eso lo se, -cómo? ni idea, simplemente lo sé- cuando alzo la mirada y una pequeña niña de cabello largo y castaño está sentada de espaldas a mi, dibujando, le entra la brisa mañanera, mis pantalones? los de pijama, los de ella? no tiene, es un pequeño vestido rosa, una especie de camisón para dormir... alguien menciona su nombre, aunque no logro saber cuál es, con un leve movimiento de su cabeza afirma al llamado y comienza a guardar sus lápices, gomas, sacapuntas, hojas, hasta que llega a su vasito de leche con una bombilla morada, lo toma, bebe el último sorbo y se levanta para voltearse... en ningún momento vi su rostro, nunca la vi voltearse, nunca escuché su nombre, pero dentro de mi, sé quien es. Sin embargo no tengo ni ina idea de cómo es ella. 
Aromas familiares, cálidos y de protección. colores pasteles, rosas, y formas diferentes pero comunes. sonidos de mar, de casa, de cariño, de juegos, de ternura. Todo está tan claro en mi mente, sólo que mis dedos no saben leer ese lenguaje diferente.

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