lunes, 9 de julio de 2012

-Buscando a Lucy (2)





Tres días y aun nada sobre su paradero. Las palabras de Marta aun rebotan en los pensamientos de Carter sin lograr ningún resultado. ¿Quién se llevaría a Lucy, tan frágil, tan linda?
Algo desvía la atención del joven por un momento, un diamante verde. Pequeño pero peculiar, con algo de sangre en una de sus puntas, está lo suficiente fresca como para deducir que fue hace poco. Más adelante, entre unas ramitas, un aro de mujer, inconfundiblemente son de ella, él se los regaló meses atrás cuando cumplió 18, también con una de sus puntas ensangrentadas. Lucy está enviando mensajes que solo su amigo reconocería, o al menos eso piensa Carter. El problema sería si llegase a encontrar algo que impactaría al joven, por ningún motivo quiere perder a Lucy, por lo tanto, ver su cuerpo como vio el de Marta, lo destrozaría por completo.







"Si Carter logra entender todas las pistas que le estoy dejando de seguro me encontrará" fue el pensamiento de Lucy, con manos y pies atados, semi desnuda, con golpes en sus brazos y piernas, cara sucia... El mejor día de su vida, en el que había conocido a Carter que, por una extraña razón era el único en quien pensaba en ese momento de soledad, ese gran día se vio manchado por el dolor y la tragedia de estar secuestrada sin tener idea de nada, salvo que estaba viva. Poco o nada había logrado ver del rostro del secuestrador. Un hombre alto y musculoso, sucio y fétido. Con el pelo largo hasta las orejas, negro. En su rostro tenía una gran cicatriz que habría pasado inadvertida de no ser por la luz que le llegó en un momento del camión al que iban a subirla. Por fuera un camión de muebles, por dentro era todo diferente. Tenía una especie de habitación ensangrentada que, al parecer, era el lugar donde torturaban a sus víctimas. Lucy cada vez estaba más asustada, cada vez estaba más desesperada por ser rescatada, sin embargo mantenía la calma en su rostro para aparentar sumisión ante tal agresor.
Todo parecía perdido, hasta que en un momento el brillo de la oportunidad apareció en los ojos de la joven. Un simple error, un simple momento, y toda esta agonía terminaría. Las pistas dejadas se supone que deberían haber traído a Carter al lugar donde ella estaba, él sin embargo, no estaba allí. Era momento de actuar, el hombre de la gran cicatriz se volteó dejando las manos de Lucy libres por un descuido, él no lo notó. Luego de forcejear unos segundos, la chica se deshizo de ataduras y se puso de pie para golpear a tan malvado hombre. 15 centímetros, es todo lo cerca que llegó después que unos brazos la agarraran por la espalda. Le taparon la boca y vendaron los ojos. Nuevamente estaba presa del pánico, nuevamente estaba secuestrada. Solo que esta vez no sabía si la habían secuestrado hombres peores o alguien que se apiade de ella un momento. Lo que si sabía es que el hombre la había privado del placer de vengarse.

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