jueves, 12 de julio de 2012

-Buscando a Lucy (3)



-Lucy deja de patalear, me estás golpeando muy fuerte- dijo una voz.
-¿Josh?- un joven alto, el primo de Carter.
Siempre se caracterizó por ser un mujeriego y por codiciar todo lo ajeno. Era avaro, egoísta y calculador. Siempre estuvo enamorado de Lucy, incluso antes de conocerla. Fue un día nublado que se hablaron por primera vez, Carter había ido a comprar un chocolate mientras Lucy cuidaba las bicicletas. Josh se acercó a ella con un aire lúgubre; la joven, mirándolo con recelo, se rehusó a acompañarlo hasta el otro extremo de la plaza, donde habían arañas, ratas y quién sabrá qué más. Por supuesto que eso enojó a Josh quien, jurando al viento, prometió que ella lo amaría algún día.





-¿Cómo me encontraste?- dijo Lucy con voz tímida.
-Dejaste algunas pistas en el camino, ¿Acaso ya lo olvidaste?
- Pe... Pero... ¿Cómo supiste que estaba en peligro?
-El día que Carter creyó que lo dejaste plantado, se enfureció de tal manera que te maldijo por ser una mentirosa. Al escuchar eso viniendo de él, me preocupé y salí en búsqueda de cualquier cosa, y encontré el diamante verde de tu anillo, y así sucesivamente.
A Lucy la cabeza le daba vueltas, Carter era su amigo, ¿Cómo llegaría a pensar eso de ella?


-Ya te traerán comida, solo aguanta... ¡unas semanas más! jajajaja.
La risa de aquel hombre resonaba como verdaderos timbales en los oídos de Carter. Un sucio sótano con olor a humedad, las ventanas cerradas hace mucho tiempo, deshabitado desde quizá cuándo. Las correas amarran las manos de Carter con tanta fuerza, que ya tiene heridas en las muñecas. Su ojo amoratado duele. Ya poco le queda por hacer; no puede moverse por todos los amarres que lo sujetan, no tiene  comida, no tiene agua, no tiene fuerzas y la única persona que necesita para encontrar su fuerza es Lucy que, así como él recuerda los sucesos, ya puede estar muerta.

- Mi amor, te ves un tanto preocupada. ¿Qué sucede?
- Nada Josh, solo estaba pensando en mi vida.
- ¿Qué hay de malo con ella Lucy? Vamos a casarnos en unos días, tenemos una gran casa para comenzar nuestra nueva vida, tras la muerte de mis padres heredé su fortuna, lo que me convierte en un joven millonario...
- No me refiero a esa vida, me refiero a Mi vida, antes de... ¡Nisiquiera recuerdo cómo empezó lo nuestro!
- Tranquila cielo, ve a pasear a las mascotas, quizá el aire fresco te haga bien.
Lucy no recordaba parte de su vida, según Josh, había tenido un accidente en un tren y se golpeó la cabeza. Él la encontró y la ha hecho entrar en razón y recordar sus tres años de feliz pareja. Simplemente algo no cuadra. ¿Olvidar tres años de su vida? ¡o quizá más! No recordaba ni sus cumpleaños ni algo que le recordara más personas aparte de Josh. Mientras se alejaba con las mascotas hacia el parque más cercano, Josh agarraba del cuello de la camisa contra la pared a su más cercano ayudante.
-¡Te dije que debía ser más fuerte!
- Mi señor, si le hubiese suministrado más brebaje quizá hubiese colapsado su pequeño cuerpecito.
- ¡Pero no olvidó todo! ¿Cómo se supone que enfrente esto?
Brebaje de memoria. El letal veneno cerebral. Si no sabían administrarlo bien, podía causar la muerte a quien lo consumiera. Con la cantidad justa, la persona entraba en una especie de Laguna mental y olvidaba todo lo ocurrido los últimos 3 años.

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