viernes, 6 de julio de 2012

-Buscando a Lucy (1)


Carter tenía solo 15 años cuando conoció a Lucy, la chica más bella que él había visto en su vida. Ella era un joven de cabello rubio, largo hasta un poco más abajo de los hombros; Tenía una sonrisa hermosa, sus ojos color azul purpúreo, únicos. tenía 15 años y era delgada, Hermosa. 
Carter tenía una estatura promedio, un chiquillo con un poco de musculatura, también alto pero de cabello oscuro, con ojos de tono acaramelado. 
Llevaban siendo amigos desde el primer día que se conocieron y justamente hoy se cumplían tres años desde aquel momento, día que coincidía con el cumpleaños de Carter, Hoy más alto, ya un hombre que cumplía 19 años.
Para conmemorar ambas fechas especiales para el par de amigos, acordaron reunirse en el Puente de Hass que, a pesar de llevar varios años sin uso, aun mantenía la limpieza y belleza de sus días de gloria. La hora acordada era la preferida de ella, las 6 de la tarde, cuando el atardecer comenzaba.






Él había preparado un picnic en un costado del puente, trajo tulipanes, las flores favoritas de Lucy. Habían mantas por si se ponía muy frío. Habían frutas, chocolates, dulces, en general había comida suficiente para más de 10 personas, pero esta vez solo eran dos los invitados a tal especial banquete.
Algo no andaba bien cuando Carter miró su reloj, hacía unos minutos que había terminado de ordenar todo, pero Lucy no aparecía y ya daban las 6:30. Carter no se habría preocupado de no ser por un grito que escuchó a través de los árboles, reconoció a Marta, la mejor amiga de Lucy. Un sentimiento atroz llegó a su mente: Lucy. 
Corrió con todas las fuerzas que su cuerpo le permitían en dirección a los constantes gritos de súplica, pasados unos segundos todo volvió a ser silencioso como antes. ¿Cómo pudo Lucy haberlo dejado plantado en un día tan especial? Borró ese pensamiento en cuanto le cruzó la mente porque algo definitivamente andaba mal. Ya no pudo controlar su ira, ni su miedo, ni su frustración, ni preocupación, ni las lagrimas que ahora corrían por sus mejillas mientras veía el cuerpo ensangrentado de Marta detrás de unas rocas. Corrió nuevamente hacia ella, la tomo del brazo, pero una flecha le había atravesado el abdomen. Marta consiguió articular sus últimas palabras que, a pesar de la dificultad, llegaron a ser de una importancia enorme para Carter.
-El hombre de la cicatriz, la agarró cuando ibamos camino al puente, traté de hacer todo lo posible, pero ya era tarde cuando lo vi.

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