sábado, 22 de agosto de 2015

Devocional

Somos hijos de un padre celestial que nos ama. Cuando él nos pide algo, es su manera de demostrarnos su amor. De tal manera lograremos progresar. 
No siempre vamos a entender, yo no entiendo completamente; pero esa es la gracia de la vida, ¿no? Confiar y amar lo suficiente en Dios como para seguirlo, sin realmente ver el final del camino. De otra manera, sería demasiado fácil la vida, y por ende, no progresaríamos tanto como él lo espera. 
La receta del éxito radica en el sacrificio y el amor. No hay manera de alcanzar todas las bendiciones de Dios salvo por la obediencia. ¿Quién es Dios para prometer y no cumplir? 
Vivimos de tal manera que seamos merecedores de la felicidad eterna. Sin ese pensamiento sería muy difícil continuar este camino un poco difícil, pero fácil a la vez. 
"Tú eres el Cristo" ¿y qué significa esto para ti? "El hijo del Dios viviente" ¿un testimonio es una simple creencia? La idea de trabajar y hacer las cosas que Dios ha mandado incluye buscar fortaleza. Fortaleza para actuar, ir a buscar nuestro propio pilar para nunca flaquear; pero además incluye ayudar a otros a salvarse. No neguemos las grandes maravillas que vemos con nuestros ojos, o las que sentimos con nuestro espíritu. Genera el cambio completo, el cual influye por siempre. 
La conversión es precisamente eso, un cambio tanto espiritual como moral, una transformación fruto del esfuerzo, la fe, la fidelidad a Dios y el deseo de seguir. 

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