Si me ha dado tanto, ¿cuánto?
Estuve tan cerca de la pobreza que de verdad la vida nos ha dado TANTO. Estuve por mucho tiempo bañándome con tarros de agua y un jarro. La mayoría de nosotros tenemos agua caliente cuando nos queremos dar una ducha a la hora del día que nos guste más. Podemos abrir la llave y lavarnos las manos con agua limpia y jabón. Podemos sentarnos a la mesa y con cubiertos comer. Comer de un plato generalmente abundante, con más comida de la que necesitamos, con bebida o jugo recién sacado de la nevera. Refrigerador para los exquisitos.
Ahora tenemos otras cosas, tenemos la oportunidad de leer estas cosas; desde un pc, un teléfono, una tablet o algún otro dispositivo. Tenemos puesta ropa que probablemente es diferente a la de ayer. Sentados cómodamente en algún lugar de nuestra casa, con más de una habitación.
Nos hemos llegado a acostumbrar a tal punto a nuestras bendiciones, que olvidamos que son realmente milagros diarios. Y aun nuestras oraciones incluyen pedir lo que no tenemos. Nuestros ojos se acostumbran a buscar la falla, a encontrar la falencia y a olvidar la magia, la belleza, la entrega y a desvanecer la luz.
El peor problema de esta generación no es la sociedad en la que estamos, pero la que estamos creando. Falta gratitud y sobra desgano. Necesitamos sonreír, porque la vida, como dice un amigo mío, es bella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario