viernes, 7 de agosto de 2015

Gracias (:

Gracias a la vida, que me ha dado tanto. 
Si me ha dado tanto, ¿cuánto? 

Estuve tan cerca de la pobreza que de verdad la vida nos ha dado TANTO. Estuve por mucho tiempo bañándome con tarros de agua y un jarro. La mayoría de nosotros tenemos agua caliente cuando nos queremos dar una ducha a la hora del día que nos guste más. Podemos abrir la llave y lavarnos las manos con agua limpia y jabón. Podemos sentarnos a la mesa y con cubiertos comer. Comer de un plato generalmente abundante, con más comida de la que necesitamos, con bebida o jugo recién sacado de la nevera. Refrigerador para los exquisitos. 
Ahora tenemos otras cosas, tenemos la oportunidad de leer estas cosas; desde un pc, un teléfono, una tablet o algún otro dispositivo. Tenemos puesta ropa que probablemente es diferente a la de ayer. Sentados cómodamente en algún lugar de nuestra casa, con más de una habitación. 
Nos hemos llegado a acostumbrar a tal punto a nuestras bendiciones, que olvidamos que son realmente milagros diarios. Y aun nuestras oraciones incluyen pedir lo que no tenemos. Nuestros ojos se acostumbran a buscar la falla, a encontrar la falencia y a olvidar la magia, la belleza, la entrega y a desvanecer la luz. 
El peor problema de esta generación no es la sociedad en la que estamos, pero la que estamos creando. Falta gratitud y sobra desgano. Necesitamos sonreír, porque la vida, como dice un amigo mío, es bella. 

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