miércoles, 26 de octubre de 2016

Rojo Escarlata

Era como una enfermedad incurable. Caminaba de un lado de la habitación al otro, como si buscara en las paredes la respuesta que buscaba. Todo en el retrataba el escrutinio de la investigación, su traje gris entallado y su corbata roja daban la ilusión de una investigación formal e importante. Todos sabían que él se dedicaba a hacer cosas extrañas, pero nadie nunca le había preguntado qué era lo que hacía en verdad. 
Volvió a mirar al hombre que tenía en frente para preguntarle, está vez con más pausas que la vez anterior por la ubicación de Stella. "¿A Dónde la llevaron?" Inquiría con melancolía, "Sé que sigue con vida" era su suplica vacilante. Pero nunca lograba nada, la presunta muerte de su antigua novia era el secreto mejor guardado del grupo revolucionario del sur, lo habían enculpado del asesinato y pasó 5 años en la prision estatal. Toda su furia se acumuló para encontrar pistas e indicios de Stella, su novia hermosa que no tenía mayor culpa que ser demasiado buena para este mundo. Nunca nadie entendió cómo había terminado emparejándose con el mitómano de la avenida principal. 
"¿Quién sabe dónde está? ¡Necesito encontrarla!" Seguía sin alzar la voz, sin embargo sus ojos quemaban con toda la ira de un corazón roto. El frenesí aumentaba a cada segundo y luego fue incontenible. Quién sabe de qué sería capaz estando un minuto más en ese lugar. Tomó sus cosas y salió de la habitación, decidido a buscarla. Y ese era solo el comienzo. 

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