miércoles, 6 de junio de 2012

~Cuentos de Invierno (5)

Perfecto, además de tener mi mundo destrozado por el estallido, el incendio y el reciente descubrimiento de mi prometido debo esconderme entre el bosque alejándome de la inminente caza que se está dando lugar, esta vez el objetivo soy yo. Me quieren muerta.
Cuatro días y ya no aguanto más. Esconderme teniendo solo ropa y un abrigo a mi alcance no funciona. Lo único que he comido han sido frutos secos del bosque y algunas hojas caídas, sabían bastante bien. En casa mis actividades se reducían a cocinar y ordenar algunas cosas, es época de vacaciones en la universidad por tanto mis estudios han quedado renegados hasta nuevo aviso. 



No se cazar ni ser una intrépida sobreviviente, solo se que ya no tengo energías ni para caminar en busca de mas plantas posiblemente comestibles... acabo de decidir mi muerte. No me queda nada por qué luchar. Pero no, aun no, no aquí tendida entre las ramas. Mi mente hace un esfuerzo por no rendirse ante la orden de mi cerebro de irme de este mundo. Mi instinto, sin embargo, me advierte de algo: no debo morir. Impulsada por ello me pongo de pie y miro al cielo. Quizá por las palabras de la carta de mamá: Protege siempre lo que alguna vez logró unir a bandos separados, después de todo, llevas mi sangre.
¿A qué se refiere con "llevas mi sangre"? Seguro creía de mí cosas espectaculares con esa última declaración, ella era cazadora innata, perfecta para escabullirse e infiltrarse donde fuere necesario. Pero no yo, soy simplemente alguien que sabe cocinar y a quien nunca le faltó alimento. Ahora debo esforzarme por seguir oculta.
Siento frío y hambre... Y sueño, aun no he logrado dormir. Cada vez que lo intento vuelve la conversación entre mi madre y una Alice maltrecha. Aunque esta vez el diálogo da un giro diferente: "ahora ya sabes lo de George, ¿vendrás por mi o no?". Creo que son producto de la falta de alimentación el que mi mente me juegue trucos sucios. Me comienzo a dormir nuevamente, sin embargo escucho unas pisadas fuertes, una respiración agitada, tal vez por correr. Me oculto tras los arbustos un poco más pero aún veo a quien sentí cerca. De pie con arco en mano, guapo, fuerte, varonil, balbucea inseguro algo que no logro comprender, hasta que decide gritarlo: "Alice, ¿Dónde estás? ¡Vengo de parte de Clarisse!"
¿De mamá? ¿Cómo sería eso posible si acaba de morir? Obviamente es del bando de George, quien haría lo que fuera por asesinarme. Muy absorta en mis pensamientos debí estar porque me resbalé del árbol en el que estaba sujeta. El hombre me vio y se acercó con paso firme hacia mí. Este es mi fin. Me apuntó con la flecha azul, lo recuerdo bien, pocas personas usan flechas personalizadas. Me apunta directo al corazón y gracias a la falta de alimento y al pánico que me envuelve me desmayo, escucho a lo lejos el sonido de un disparo y otro grito ahogado, una mujer.


Parte 1 - Parte 2 - Parte 3 - Parte 4 - Parte 6 - Parte 7 - Parte 8 - Parte 9

No hay comentarios:

Publicar un comentario