Aire frío, lo primero que cruza mi mente. No se realmente qué esperar después del golpe contra ese árbol. No puedo permitirme subir nuevamente, no con tanta nieve. El invierno acaba de empezar aquí, y es cierto, es muy frío, pero es mucho más fácil abrigarse que evadir el calor del verano. Oigo unos pasos pero no me asustan en absoluto, es inconfundible su ritmo al pisar la nieve.
-Por aquí George, no fue nada grave, tranquilo- digo con una sonrisa nerviosa, se lo que me espera.
-¿No pudiste esperar a que llegara con la escalera?- me reprocha con tono paternal. Como las muchas veces que he hecho cosas sin pensar. "Una escalera", así no alcanzaremos a sacar a Touluse del árbol. <¡Gato travieso, a la próxima dejaré que te congeles!>.
-De prisa, no tarda en anochecer- la voz del alto y delgado muchacho que conocí una vez en las praderas vuelve a alcanzar mis oídos.
-¿Qué tiene ese gato te hace amarlo tanto?- digo,
esbozando una risa más siniestra que antes. Mientras él termina bajando a la mascota del roble.
-Me recuerda muchas veces a ti Alice- añade con cierta dulzura -Tus locas formas de revolotear y perderte entre los árboles sigue impresionando a los pobladores, incluyéndome- acaba diciendo George con una mirada de enamorado perdidamente. Reconozco esa mirada, sabe que es algo más que un simple golpe contra una de las ramas del árbol, sabe que merezco su reproche, fue tan confuso el golpe que ni yo me lo explico muy bien. Merezco ese reproche, es cierto, pero en el fondo sabe que con el golpe que me di ya es suficiente.
-volvamos a casa, mi mamá nos debe estar esperando con las tazas de chocolate caliente- digo sin tantas ganas, intentando reflejar en el tono de voz mi amor por la naturaleza, libertad específicamente. Las largas tardes que pasábamos revoloteando antes que George comenzara a trabajar en esa horrenda fábrica de mantas de algún material especial. Sigo sin entender la utilidad de esas cosas, aunque sin tantos rodeos, de alguna manera que aún no entiendo, logran generar el calor necesario para tantas noches de invierno.
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Iba tan bien hasta que lei "fabrica de mantas electricas"... me derrumbo todo el mundo medio onirico-fantastico-bilz y pap que me estaba haciendo.
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