-hola
Alice- dijo el joven.
Aturdida
por todo lo sucedido aun no se bien qué es lo que pasa. Me tiró como bomba las
noticias. Soy Alice Greender. Tengo 20 años. Mi padre murió aunque nunca lo
encontramos, suponemos que murió. Estaba comprometida a George quien resultó
ser un actor, me quiere matar. Mi madre murió en un incendio hace dos semanas,
estuve unos días en el bosque y cuando Alex me encontró estaba moribunda. Él
llegó con su hermana buscándome. George al encontrarla le disparó, para
protegerme, Alex me llevó en su espalda y me trajo a una cabaña oculta entre
los bosques. Él tiene 22 años, es totalmente nuevo para mí, tiene un aire a
aventura, cazador, rebelde. Llevo 8 días en este lugar, me han alimentado y
suministrado medicamentos.
Cada
vez entiendo menos lo que está pasando, no sé que se supone que hago en este
lugar. Cuando Alex sale de la habitación recorro con la mirada cada rincón de
ella. En una mesa en frente mio encuentro unas hojas y unas plumas... y una
carta. "Tendrás muchas preguntas, entre ellas quizá esté el por qué no te
mencioné todo lo que en realidad estaba ocurriendo. Hija mía, los bandos
rebeldes se están juntando nuevamente en alianza con el poder central. Los del
bando Gobernante quieren eliminar a todo aquel que quede de los rebeldes de
antaño para evitar una confrontación nuevamente. No podremos reunirnos aun pero apenas tenga la oportunidad te buscaré. Confía en Alex. Te
conoce más de lo que crees."
BAM...
otra explosión, nos encontraron. Debemos salir. ¿Debemos? solo sé que estoy yo
y Alex... ¿Quienes más? Afortunadamente veo que solo estábamos los dos. Alex me
toma de la mano, me mira directo a los ojos y pregunta con tono sincero
-¿Estás
bien?- cálido, simple, verdadero. Entre tanta confusión entiendo algo que no
había notado en nadie anteriormente. Preocupación por mí.
-Si,
un poco desorientada, pero bien.
-que
bueno porque es momento de correr.
Luego
de haber estado unos días recibiendo lo que tanto necesitaba ya me siento mucho
mejor que cuando estaba en el bosque. Salgo rápidamente de la cabaña para
arrancar de todo mal que nos acecha. Veo a lo lejos la inconfundible silueta de
quien alguna vez dijo sentir amor por mí. Ahora solo siento odio por él. Por
engañarme, mentirme y tratarme como si fuera una pieza más en su rompecabezas. Veo
tras de mí una columna de humo que se acerca a gran velocidad.
-¡Una
rastreadora! ¡Abajo!- Su grito me impacta y obedezco. Choca contra el árbol que
tenemos en frente y pierdo la audición por unos segundos. Seguimos corriendo. Se
oyen gritos de desesperación por no poder alcanzarnos, hasta que Alex me empuja
dentro de una cueva, quizá pasemos la noche en este lugar.
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