Azul.Justo en su corazón. El hombre que quería matarme terminó muerto frente a mí.Doy media vuelta y allí está Alex con su arco. Un suspiro de satisfacción brota de mí y de él quien, automáticamente se levanta y me abraza. Ya no solo veo que se preocupa por mí, además teme perderme. ¿Qué puedo hacer yo por él? Varias veces me ha salvado la vida y aun desconfío de lo que pueda hacer, quizá porque en mis últimos meses nada ha sido normal.
Sin embargo la caza no termina con George. Toda una tripulación de arqueros y hombres armados nos persiguen. Pero primero, me acerco al inmóvil cuerpo del hombre que me traicionó; en la chaqueta que llevaba puesta se ve una carta con mi nombre. La saco y salgo corriendo tras Alex.
“¿Quién diría que lo que comenzó como una misión para capturar a tu madre terminaría siendo la parte más feliz de mi vida? Me enamoré de ti, Alice Greender. Me enamoré de tu voz, de tu mirada y de tu risa. Me enamoré de tus comidas, de tus abrazos y de tu cariño. Simplemente no pudimos durar juntos tanto como me hubiese gustado. Siempre tuve miedo de este momento, de perderte. Tuve celos de quien te rescató, Alex. Él siempre te amó, más de lo que yo podría haberte amado alguna vez. Se siempre fuerte y valiente. Esta guerra la ganarás tu.”
Su carta terminó de aclararme las dudas que tenía. Soy Alice Greender, tengo 20años. George si me amó de verdad, pero sabía a lo que nos íbamos a enfrentar algún día. Alex si me ama, también sabe a lo que se enfrenta. Estoy en una guerra que probablemente ganaré. No se luchar, solo cocino y ordeno. Estuve apunto de morir… 2 veces. Sigo viva gracias a Alex. Es hora de tomar cartas en el asunto.
¿Qué sabes hacer Alice? Cocinas, saber manipular el fuego y sus tiempos. Eso es.Fuego. Tras de nosotros se encuentra toda una tripulación de cazadores con sus arcos, hombres con armas y grandes herramientas para destruir. A lo lejos oigo la voz de Alex gritar mi nombre, no he avanzado por estar leyendo la carta de George. Ya tengo en mis manos unos grandes palos que recogí en el camino, es hora deprender fuego. La ventaja que logramos alcanzar con mi compañero no supera los 500 metros, una distancia muy corta cuando se está escapando de la muerte. “Rápido,queda poco tiempo, puedes salvarte a ti y a Alex, puedes volver con mamá,puedes vivir”. Dicen que lo que piensas terminas creyéndotelo, y debe de servir porque acabo de encender un fogón tan alto como un árbol. Justo cuando llegaban los enemigos para atacarnos la gran muralla de fuego los detuvo haciendo que retrocedieran. Vamos bien, no nos han atrapado, vamos ganando. No obstante un arquero un tanto aventurero disparó su flecha al aire. Quizá no fue tan al aire el tiro. Justo en mi abdomen.

y el 9 ?
ResponderEliminar