martes, 5 de junio de 2012

~Cuentos de Invierno (2)


Aventura, sigue corriendo por mis venas el instinto que heredé de mamá. En su tiempo de rebelde no hacía más que explorar la pradera. No le hallo emoción de no ser porque es aquí donde me siento más protegida... Quizá porque conocí a mi prometido entre estos matorrales, quizá porque aquí mi padre se le propuso a mi mamá, sea lo que sea, este lugar me hace sentir en paz.
Lamentablemente la paz se acaba con el estallido de una bomba. Alguien nos está jugando sucio nuevamente.
-Alice, ¡tu madre!- reacciono ante el grito de George.
-¡la casa está en llamas!- es todo lo que mi cerebro puede digerir ante la llamarada en frente nuestro. Mi casa se está quemando, con mi madre exhalando los últimos gritos de dolor antes de ser silenciada por las brasas.
Mi mundo completo acaba de destrozarse.



Nada en el mundo me importaba más que Clarisse, una mujer alta, delgada por la escasez de comida, amable, humilde, pero rebelde; sobre todo rebelde. Conoció a Jake de forma imprevista. Ella, una luchadora del bando Rebelde, en una de las más sangrientas luchas. Él, un joven soldado del bando contrario. Algo los juntó: sobrevivir. Mientras ella llenaba su cantimplora de agua fresca del lago apareció quien se convirtió en mi padre. Ahí, frente a frente, listo para disparar, le perdonó la vida solo por el efecto que mi madre logra en cualquiera que se cruce con ella... Unos ojos color miel con el centro verdoso, cabello caoba y labios tan espectaculares que dejan perplejo a cualquiera. Aún no me dicen la verdadera historia de cómo terminaron casándose sin tener a toda una nación con sus armas puestas en ellos. Nunca podrán. Se ha ido lo que me quedaba de familia. Mi padre murió en un enfrentamiento hace unos años, como capitán en jefe de las fuerzas del centro, que no están del lado de los rebeldes ni de los ejércitos especiales, son el único mediador entre ellos... Él, mi padre, era espectacular. Prefiero siempre recordarlo de esa manera.
Ya más consciente corro desmesuradamente por la colina de la amplia pradera que se extiende por delante de mi. Ya nada importa, quiero saber quien fue. Necesito vengar su muerte.
Nada. Eso queda de lo que era mi hogar. Ni un simple retrato de lo que alguna vez era mi felicidad.
George no tarda en llegar, ahora es todo lo que queda en mi vida, sin él estaría quizá dónde.
Una nota, es todo lo que encuentro: <vienen, se enteraron, no me queda tiempo, protege siempre lo que alguna vez logró unir a bandos separados, después de todo, llevas mi sangre. Perdón, te amo con todas mis fuerzas, ahora más que nunca>

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