miércoles, 3 de octubre de 2012

Diego, el Alfa-5 [3]

Diario Personal de Meg.

Día 1
Estoy tan apenada por dejar mi otro trabajo, los recortes económicos tuvieron un gran efecto en nuestra empresa.
Acabo de llegar a la compañía de duendes, a pesar que soy una de ellos, no sé qué debo hacer. Deberé buscar algo como un manual instructivo.
Lo encontré, bueno, me lo pasaron. He sido asignada al sector Alfa-5, dicen que es el más complicado. Mi compañero es un duende llamado Diego; no lo conozco, nunca lo he visto, pero generó gran expectación al ser nombrado para trabajar en terreno. ¿Quién será tan misterioso duendecillo?
Tengo un poco de miedo, acabo de ver a Diego, es muy apuesto, tiene las orejas alargadas como las mías, su sonrisa es muy llamativa, pero hay algo de su expresión que no logro descifrar... tiene un semblante extraño...



Día 2
Se nos asignó venir de inmediato, en el camino a nuestro sector estuve leyendo el manual instructivo, al menos ya conozco todos los códigos de emergencias.
Algo no se ve bien, Diego no es tan alegre como creía, tiene un cierto resentimiento contra mí. No sé cómo reaccionar cuando me habla, he reaccionado terrible cuando me ha hablado, me da pánico y solo respondo como si tuviera rabia o enojo... ¿Cómo muestro que realmente soy amable, gentil, amorosa?
¡Rayos! lo hice de nuevo. No puedo evitar contestar de mala manera, cuando lo único que veo en él es enojo. ahora nos están comunicando la misión, Diego la recibirá, tiene mejores tratos con el jefe.
Así que eso es, él cree que soy una tonta. Nuestra primera misión es retrasar a la residente, Anne, que tiene 19 años, debemos hacer que salga 15 minutos más tarde. ¿Simple? Claro, el problema es pequeñísimo.
Debemos idear un plan... ¡pero no se me ocurre nada!
Bueno, lo hice. Ideé un plan tan bueno que llega a ser infalible. Lástima, Diego se llevó la parte más complicada... él recoge las llaves, yo el celular. Las llaves están sobre la mesa del comedor y el celular se acaba de caer bajo la cama. De no ser por el tono de voz autoritario con el que habló, hubiera sido yo la encargada de las llaves, de algo debe servir ser gimnasta.

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