jueves, 11 de octubre de 2012

Diego, el Alfa-5 [4]

-Así que ese es nuestro plan, ¿Entendido?
-Pero Diego, tengo experiencia en...
-¡No cuestiones Meg!
-Está bien... ¿Cuántos minutos debíamos retrasarla?
-Solamente 15.

¡No puedo creer lo testaruda que es! Solo estuvimos 30 segundos... Debe ser duro para ella, llegar a un ambiente al cual no conoce a nadie... ¡Concéntrate! Mi deber es ir y buscar las llaves de encima de la mesa, así la propietaria se retrasará buscándolas; por si esto no funcionara, tenemos el celular en manos de Meg, o al menos lo fue a buscar.



-¿Aló? ¡Hola Derek! Voy saliendo, solo necesito mis llaves y mi celular, salgo de inmediato. Ok, nos vemos, adiós.

¡Pero aun no recojo las llaves de la mesa! ¡no puede venir a buscarlas aun! ¡Terminarán despidiéndome! es decir... despidiéndonos. Debo correr lo más rápido que pueda, mientras corro por la orilla del living, Anna, la dueña, va casi trotando hacia las llaves. No puedo correr tan rápido, un paso de ella son casi 20 de los míos, además no debe verme.
Un sonido de las llaves, mi perdición. Al momento de darme vuelta las vi. Llaves en perfecto estado, en los brazos de Meg. Junto a ella, también estaba el celular. Un invento nuevo, lo llaman "aifon" no le veo lo interesante, ¡no tiene más que solo un botón! ¿Cómo logran estos humanos llamarse?

-¿Cómo lo hiciste? estaba a un paso de ti, ¿Te vió?
-Tranquilo Diego, cuando te fuiste en busca de las llaves, noté que no era prioridad el celular, así que fui a ayudarte. Primero subí a la mesita de noche, donde había un elefante de mármol al que me subí para alcanzar la parte superior de la mesa. Cuando por fin subí, escuché a la humana que decía que venía por las llaves, fue ahí donde se complicó todo, tuve que meterme a este círculo de metal y agarrar las llaves con fuerza, mientras me deslizaba por la pata de la meta como si fuera un duende bombero, fue bastante entretenido.
-¿¡Tú sola!? ¿Cómo pudiste haber desobedecido las órdenes! claramente debías ir por el celular primero.
-Pero Diego, de haber sido así, no hubiésemos logrado retener las llaves.
-Basta con esto. Dame las llaves y vete cerca de la puerta y vigila que no salga... A veces deja la ventana abierta y se va sin llaves.

¡No puedo creerlo! ella lo logró, ¡En un solo día! Debo estar mal de la cabeza, debo buscar alguna forma de demostrar que también soy un buen trabajador, uno de los mejores duendes... Pero a quién engaño, nunca he estado en este tipo de trabajo, soy un desastre.

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