Mi cabeza daba vueltas luego de todo lo que había pasado.
Con Bianca asistimos a la boda de Carol con Lucas y todo salió muy hermoso.
Bianca estuvo delicada un par de semanas y le costó recordar algunas cosas al
principio; olvidamos el tema de Raúl Vs. Miguel, aunque solo yo tenía un
contador mental -en el que tenía más puntos a favor si de algo importa- y nos
concentramos en ayudar a nuestra amiga a mejorarse. Carol estuvo muy presente
ayudando a Bianca y por ello salimos a tomar un café un par de veces. Lucas
sabía de todo el asunto y no pude evitar recordar cada vez por qué estuve
enamorado de ella en la preparatoria, su risa tan tierna y su personalidad tan
suave la hacían perfecta. Uno de los días me quedé conversando con Lucas en la
terraza de su nueva casa y llegamos a la conclusión que nunca vamos a lograr
sobreponernos a lo que pasó y lo suertudos que fuimos al zafarnos de lo que nos
salvamos. Me miró directo a los ojos y me dijo "Miguel, ordena tu vida y
haz las cosas bien desde ahora". Esa fue casi una sentencia, pero caló
profundo.
Bianca me sonrió durante la ceremonia, estaba sentada en la
segunda fila, en el asiento del centro, se veía espectacular con su vestido
amarillo y su cabello rizado, el color de su sombra de ojos combinaba casi a la
perfección con la corbata de Raúl, se veían bien juntos, pero los tres sabíamos
que había algo extraño allí. Bianca tenía un broche naranja que acomodaba cada
vez que volteaba a verme en la quinta fila. Sabía que iba a mirarme cuando su
mano se acercaba al broche de su peinado, me preparaba y me dejaba ver fresco y
radiante para conseguir su atención. Después de la ceremonia que definía la
vida de la bella Carol, nos hablamos por un buen rato en el bar; de costumbre
ella pidió su jugo de Mango y yo pedí un whisky con hielo. Nos miramos,
conversamos y llegó Raul cuando empezaba la música, la sacó a bailar. Los vi
moviéndose al son de la balada mientras sentía mi cara llenarse de celos y mi
cuerpo se aventuraba con la adrenalina que comenzaba a llenar mis venas. Nunca
estuve tan agradecido de la profesión de Raúl como en ese momento en el que,
tras una llamada, Bianca volvía a quedar disponible. La tomé de la mano y la
llevé a la pista de baile; rogué por la canción perfecta y no fue en vano. Fue
una noche increíble en la que bailamos y nos reímos como antes. Me volvía loco
saber que salía en citas con él, pero me agradaba que siempre tenía tiempo para
mí. Su inteligencia me impacta y aún me sorprende lo asombrosa que es. Siento que
si sigo así terminaré teniendo el privilegio de enamorarme de ella, pero no sé
si ella tendrá la desdicha de sentir lo mismo por mí. Bailamos y le acaricié la
mejilla, la miré directamente a los ojos y no pude más que soltar las primeras
palabras que vinieron a mi boca: "Te ves maravillosa, como siempre, y aún
quiero ser parte de tu vida por siempre". Ella se sorprendió un poco pero
no se molestó, buena señal, ¿verdad?
"Ordena tu vida y haz las cosas bien desde ahora"
sonaba en mi cabeza constantemente durante la boda; cuando salimos a la terraza
del recinto ella se acercó a mí, tomo mi mano y dijo con una voz casi
imperceptible: "¿Cómo lo haces para conquistar mi mente de esa
manera?". Sonreí con un sentimiento de victoria y me acerqué a ella,
"Es fácil cuando estás frente a alguien como tú" respondí con
ternura. Jugueteamos con nuestros dedos hasta que no logramos contener nuestros
deseos. Ella se me acercó y me besó como aquella primera vez en mi casa, hace
ya varios meses atrás. Todo era perfecto... Hasta que en la puerta apareció
Raúl, con una propuesta para Bianca; una propuesta que daría vuelta nuestro
pequeño universo.
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