jueves, 24 de diciembre de 2015

Un sueño con tortura

Yo ya sabía que lo nuestro jamás iba a suceder. Te miraba en la otra esquina del salón con tu sonrisa coqueta y me imaginaba cómo sería, pero sin el ánimo de hacerlo suceder. 
Hubo un momento, un trágico momento en que tomaste mi mano y me dijiste "necesito decirte algo" y saliste del salón, te seguí y entramos a una de las salas que estaban cerca. Jamás imaginé que no dirías nada, pero no hablaste, solo me mirabas, sonreías y te acercaste a mí más de lo que dos personas se acercan para conversar. No pude aguantarlo y te besé en la mejilla casi llegando a tus labios. Te sonrojaste y me dijiste "el último y ya". Con ambas manos tomaste mi cara, apoyaste tu frente en la mía y te aseguraste que no viniera nadie, el resto estaba decorando dentro para la actividad. Me besaste suave, tranquilo y me dejé llevar. Era mágico, como si estuviéramos hechos para besarnos. 
Volvimos a entrar a decorar como si nada hubiera pasado. Yo pensaba en que ese fue el único y último beso que nos dimos, pero tú planeabas otros más impulsado por tus ganas de tener mientras puedas. Cuando todos salimos a decorar el exterior, fuimos los últimos en salir porque me llamaste a ayudarte con unos globos y yo te seguí, pero no habían globos, ya los habían llevado para afuera. 
Y nos besamos otra vez, y otra vez, y era el cielo para mí. Pero escuchamos que alguien venía y solo buscamos las cintas para adornar. Tomaste mi mano y nuestros dedos calzaban a la perfección. Terminamos la actividad, tú en frente y yo abajo, donde están los espectadores. Todo fue bello, armonioso y encantador. 
Al irnos, tomaste mi mano y me besaste sin que importara que todos nos rodearan. "Están tan ocupados tratando de salir que nadie voltea" fue tu excusa. Me besaste otra vez, porque sabíamos que sería la última vez. Durante el viaje te sentaste con ella y me mandaste un mensaje: "estás pensando en nosotros?" Y negué con la cabeza. Estaba pensando en ella. En cómo le diríamos. Estaba pensando en que me encantaba besarte, me encantaba tomar tu mano, pero no era mi papel ese día. Esa escena se hace con otros actores. 
La dejamos en su casa y nos dirigimos a la tuya. Tu padre nos vio y me dijo lo bien que me veia, entró a la casa y me despedí de ti para siempre, era la última vez que nos veríamos en años. Qué manera tan agradable de recordar ese día. Solo dije adiós y volteé sin parar a abrazarte. Corriste y te pusiste en frente mío. Tus manos estaban en mis mejillas y tus ojos delataban todo de ti. Me acariciaste en cabello y una lagrima salió de mis ojos. "¿Por qué no fue antes?" Pregunté con rabia. "Porque jamás pensé que ya no estarías cerca. Nunca me atreví a aceptar esto que siempre he sentido". Y callaste mi siguiente frase con un beso, el beso más dulce, más mágico que jamás me han dado. Luego de eso, me abrazaste, me miraste y llegó el taxi. Tomé tu mejilla y te besé tiernamente una última vez, y me subí. Y jamás te volví a ver... Más que en mis sueños. 

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