miércoles, 23 de diciembre de 2015

Cuentos de Vivian

La Jirafa que encogía

Había una vez, una jirafa común como cualquier otra, bueno, no tanto porque una vez se cayó por el hoyo que por error había cavado su hermano. Allá abajo, porque este no era un hoyo cualquiera, su hermano lo había hecho tan grande que podía guardar hasta las cosas más grandes del mundo, como: dinero, o incluso un árbol. Como el hoyo era tan grande, su hermano tenía que bajar de alguna manera a ese hoyo sin lastimarse, entonces ideó una puerta secreta debajo de su cama. La jirafa no sabía sobre esa puerta secreta, pero jugando una vez con sus amigos, se cayó. Entonces sus amigos llamaron a sus padres para ver qué le pasaba, a su vez, sus padres llamaron a la policía, ellos a su vez llamaron a los bomberos y los bomberos llamaron a los detectives y los detectives llamaron a los enfermeros... pero nadie la pudo encontrar; pero su hermano sabía dónde estaba, pero le daba miedo decir el lugar, porque había guardado cosas que a sus padres le harían enojar porque son cosas que él le había sacado a sus padres en secreto.
Mientras arriba pasaba todo esto, en el hoyo súper hondo, la jirafa había encontrado su peluche de infancia, mucho dinero -quién sabe cómo lo consiguió- y también al final del hoyo -muy extenso en realidad- encontró un tarro con un dibujo no muy común, eran tres triángulos y un esqueleto de jirafa, con líquido adentro. Entonces, la inocencia de esta pobre jirafa hizo que pensara algo muy particular: "Quizá esto ayude a los huesos" y sin pensarlo dos veces, se lo tomó.
En la superficie, su hermano había vencido su miedo después de dos semanas. Le dijo a sus padres dónde estaba la entrada, vieron a su hija, la jirafita, la abrazaron e iban a contarle algo, pero de repente desapareció... o eso creían ellos. Su hija no había desaparecido, se había encogido tan pequeña como una hormiga, sin embargo volvió a aparecer como por arte de magia. Sus padres sorprendidos dijeron: "¡Nos asustamos mucho! Pensamos que habías desaparecido, creo que la profundidad nos está afectando al cerebro" Entonces la jirafa les explicó y les dijo que no les estaba afectando nada y les contó la historia que ya todos conocemos.
Esta es la historia y la razón por la que desde ese momento, la jirafa comenzó a usar su poder para ayudar a los demás; convirtiéndose así en la heroína de la sabana.